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Me dejé crecer el vello del cuerpo

Cuando empezó la cuarentena decidí dejar crecer el vello de mis piernas y de mis axilas. Total, no estaba saliendo, nadie me veía y aprovechaba para dejar mi piel descansar.

Me depilo desde que tenía 13 años. Soy muy velluda y siempre me acomplejó mucho eso, por lo que me quitaba el vello de brazos, piernas, axila, bigote y me dejaba lisa cuál foca.

Hace como 8 años dejé de depilarme los brazos, y aunque al principio fue muy raro para mí, rápido me acostumbré. De repente me gustaban mucho mis brazos (a la fecha me encantan).

Después de tantos años de rasuradas, cera, cremas y demás, los pelitos enterrados y la piel irritada eran comunes en mi día a día, por lo que darle un break a mi cuerpo me pareció una gran idea.

Lo primero que noté fue la suavidad que empecé a tener, sobretodo de las axilas. Me daba mucha pena salir a la calle si tenía que salir a la tienda o a tirar basura, y me cambiaba por prendas de manga larga y pantalones, quesque para evitar la mirada incómoda.

La prueba de fuego para mí fue el traje de baño frente a familia, y aunque al inicio sí los ví con intriga, también se fueron acostumbrando a medida que yo me fui sintiendo más cómoda. No saben lo feliz que estaba con mis vellitos.

Hace poco con la llegada del calor, usé un vestido que me gusta mucho, pero me gusta más con las piernas sin vello. Ah, caray. Al principio sentí que estaba fallando a mi principio de mujer empoderada al querer depilarme, pero no; la decisión radica en hacer las cosas para mi, y al final del día el vello del cuerpo es como el cabello o la barba: tú decides cuándo lo cortas y cómo lo traes. Si en algo te sientes más cómoda depilada, hazlo, si te quieres dejar crecer el vello, hazlo también. No es como que rompas ese statement, al contrario, el statement es haz lo que quieras.

Si alguien te ofende, fuck it, el problema es de esa persona, qué se quede con esa incomodidad. Tú cuerpo, tú decisión.

Xoxo, D.

Tuve Covid-19 ¿Y luego qué?

Te cuidas, te contagias, aprendes que no puedes controlarlo todo ¿Y luego, qué?

Quiénes son cercanos a mi saben que desde que comenzó esto, he sido extremadamente cautelosa, tanto en guardar aislamiento como en la sanitización de mi casa y lo que entra a ella, rayando en lo obsesivo, he de confesar.

A principios de febrero me contagié. Pese a todos los cuidados hubo algo que estuvo fuera de mi control, y como me dijo una amiga “esto es una pandemia, tú haces lo más que puedes de tu parte, pero no puedes controlarlo todo.”

Ante esta situación ¿Qué pude controlar entonces? El tener atención médica desde el principio, el cuidar mi alimentación, el vigilar mi consumo digital, el prestar atención a cada cambio y síntoma de mi cuerpo y a darle la importancia que merecía al reposo para recuperarme. Digo, ahora ya lo puedo ver así, en ese momento no.

Algo que googlee mucho fue cómo regresar al trabajo después de la incapacidad. No encontré nada. Yo buscaba tips, experiencias personales, un algo, y como no lo hallé, decidí escribirlo, mes y medio después de mi contagio.

Lo más importante para mí, y complicado, fue el tenerme paciencia. Al menos en mi caso, después de recuperarme, mi cuerpo no está en las mismas condiciones que antes de enfermar: soy más lenta, menos ágil mentalmente y me canso más rápido. Una de mis secuelas es que olvido palabras o pierdo el hilo en conversaciones (ya cada vez menos, pero aún) y eso me frustraba mucho. Me ayudó el ser transparente con mis compañeros de trabajo y decirles tal cual “se me olvidan las palabras, ustedes ayúdenme”. No hay por qué fingir que todo es igual. Llegué a cancelar juntas porque me sentía agotada mentalmente y me cansaba de hablar mucho.

Algo que aprendí, es que como muchos ya pasaron por esto, empatizan contigo cuando dices “me pasa esto”, y ellos mismos te apoyan y te dan consejos de su experiencia. Es muy importante dejarse ayudar, sobretodo quiénes tenemos tendencia a querer hacerlo todo.

No te exijas de más. Tu cuerpo te va a ir diciendo hasta dónde. No regresé de tiempo completo, la primer semana estuve como medio tiempo porque quedaba exhausta. Descansar mucho también ha sido vital para mí: dormir más temprano, tener siestas, lo necesario para reponer energía.

Me deshidrato con más facilidad, me apoyo de sueros de vez en vez. Elige lo que es verdaderamente más importante. ¿Para mí? Era ver a mis papás a quienes no veía desde noviembre, así que en cuanto fue seguro, con todo el cuidado fui a verlos y a disfrutarlos inmensamente.

He procurado estar saliendo a caminar, y aunque no puedo ir tan rápido como antes porque me agito con mucha facilidad, cada día puedo un poco más. El primer día caminé solo como mil pasos, con descansos intermedios; mes y medio después, ya puedo caminar como 3 km de forma continua.

Tú eres lo más importante, busca sentirte y estar bien, lo que eso signifique para ti. Date permiso de sanar física y mentalmente.

Xoxo, D.

Review: Trapeador de vapor Shark Steam Pocket Mop

Trapear es de las cosas que más flojera me dan en esta vida, por lo que si encuentro algún gadget que me ayude a reducir el tiempo y esfuerzo en esta labor, bienvenido. 

Compramos la mopa de vapor Shark Steam Pocket Mop a inicios de la pandemia en una oferta de Amazon, por lo que hemos podido usarla a fondo.

Yo no conocía la marca Shark, pero es una marca que se ha especializado en este tipo de productos. Este modelo es de los más sencillos de su oferta. 

El agua se deposita en el compartimiento central sellado con taparosca

Modelo: S3501 – morado

Pros:

  • Limpieza a base de vapor de agua por lo que no necesitas ningún producto adicional para limpiar ni desinfectar. Hacer uso de estos, puede dañarlo. 
  • Al no usar productos, es más sustentable y zero waste friendly (menos envases, principalmente de plástico) 
  • Tiene una mecánica en la que el mismo impulso que usas para jalar la mopa bombea el vapor, por lo que no requiere gran esfuerzo adicional. 
  • Trae un cable bastante largo que no necesitarás conectar y desconectar en cada cuarto. 
  • Puedes limpiar con ambos lados de la mopa. Su cabezal rota 180°. 
  • Buena traxión en pisos de distintos materiales: cerámica, loseta, madera, alfombra… 
  • Fácil de usar. Sí noté una reducción de tiempo considerable de trapeado. 
  • Ayuda a sacar manchas medio penetradas en pisos y alfombras.
  • No tienes que estar enjuagando la mopa como cuando usas mechudo o jerga. 
  • De uso semi rudo. Se me ha caído un par de veces, y todo bien. 

Contras:

  • Utiliza una almohadilla especial, por lo que no puedes usar cualquiera. Si se gasta hay que reemplazarla. 
  • La almohadilla debe retirarse después de cada uso y lavarse para prolongar su vida. 
  • El cable… Si eres super wireless en tus productos, sentirás un poco de incomodidad. 
  • No es pesada, pero tampoco es ligera. Tiene un peso de 7kg según sus especificaciones. 
  • Debes desconectarlo para apagarlo, no tiene botón de prendido-apagado. 
  • Costo elevado para un trapeador: alrededor de $1000, yo lo compré en oferta a $600. 

Consideraciones:

  • Si bien usa repuestos de almohadillas, estas no son caras. Hay paquetes de 4 o 6 por $300-$400. 
  • La almohadilla que tengo lleva 8 meses con uso moderado (1 vez por semana). En realidad lo que se gastó fue el velcro. Colocamos un botón para recuperarla. 
  • Debes aspirar o barrer súper bien antes (esta es regla general para trapear hasta con jerga). 
  • Lo puedes encontrar en Amazon, Liverpool, Mercado Libre (ojo, aquí hay algunos muy por encima del precio). 
Puedes prolongar la vida de tu mopa con ajustes de costura
Veredicto: 4 de 5 estrellas. Sí lo recomiendo. 

Xoxo, D.

Controla los ataques de pánico

¿Qué te pasa cuando tienes un ataque de pánico? Y cómo vivir con ellos sin que sean una pesadilla

He pasado por muchos ataques de pánico desde que tengo 17. Era tan común para mi, que aprendí a leer los síntomas. Esto me ha permitido:

1) Saber que estoy teniendo un ataque y que no voy a morirme (porque así se siente)

2) Utilizar técnicas de respiración para disminuir los síntomas. Hay un ejercicio de visualización en el que respiras al mismo tiempo que dibujas un cuadrado con tus dedos. En cada borde inhalas o exhalas y lo realizas por un par de minutos. Hay otra técnica en la que describes 5 objetos que observas, 4 sonidos que escuchas, 3 olores, 2 texturas y 1 sabor que sientes.

3) Tener un plan de emergencia por si los ejercicios fallan. Usualmente cuando siento los síntomas de “no retorno”, tengo de 10 a 15 minutos antes de entrar en crisis. En ese tiempo identifico algún hospital cerca. Si estoy acompañada, explico que estoy por tener un ataque de pánico fuerte y que necesitaré de su ayuda para repetirme que respire y que pasará pronto.

¿Cómo llevó mi vida con ataques de pánico?

En mi vida pre contingencia, había veces no podía ir a algún evento social. Me venía la sensación de que algo muy grave ocurriría si iba. Cuando sentía eso, no me obligaba a ir. El cancelar un compromiso me ayudaba a bajar la taquicardia. La regla aquí era no permitir que sucediera siempre. Obligarte a salir es importante para comprobar que solo es tu ansiedad. Sobretodo en esta época en la que se suma la necesidad de la sana distancia.

Tip de oro: Si vas a cancelarle a alguien importante para ti, explicar por lo que pasas ayuda a evitar malos entendidos (y te sigan invitando). Es difícil, sí, pero aligera la carga de tus emociones. La gente que te quiere lo entenderá y seguirá ahí para cuando pase la racha.

Date permiso de sentir

Construí la imagen de ser una persona muy fuerte por lo que me cuesta mucho hablar de mis emociones. No suelo llorar en público y hasta me cuesta hacerlo en privado. Cuando necesito hacerlo, veo series o películas lacrimógenas que me dan el pretexto. Llorar te permite hacer catarsis y te limpia el alma.

Si es algo ya recurrente, busca ayuda

Conforme fui creciendo, aprendí que los ataques de pánico son más comúnes de lo que creemos, pero muchos no saben que lo padecieron. Si comienza a sucederte con cierta regularidad, es importante buscar ayuda, de preferencia psiquiátrica (no, no son loqueros, quita esa idea absurda).

¿Cómo sabes que es un ataque de pánico?

Hay varios recursos online que te permiten conocer los síntomas. Yo he tenido de todo tipo: taquicardia, hormigueos, hipertensión, dolor punzante en el brazo (tipo infarto), sensación de que vas a morir… hasta parálisis facial y vómito. Sí, es algo HORRIBLE, pero con técnicas adecuadas y ayuda profesional, se puede controlar.

Xoxo, D.

5 Tips de limpieza del hogar en cuarentena

Una de las pláticas más recurrentes que he tenido en cuarentena es ¡los trastes nunca se acaban de lavar! Y sí, ha sido una labor titánica el mantener el hogar a flote al mismo tiempo que nuestra cordura.

1. Delega las cosas que más aborreces

Estoy de tiempo completo en home office y por eso he ahorrado dinero en transporte y comida. Parte de ese dinero lo he destinado a facilitarme la vida llevando mi ropa a la lavanderia. Tengo tanta paz mental al recibir mi ropita lavada, doblada y sin pelo de gato, lista solo para guardar. Analiza qué podrías delegar: ¿cocinar? Quizás valga la pena ver si algún vecino te puede preparar comida diaria.

2. Invierte en tecnología para el hogar

Tengo 3 gatos y el pelo es una locura. Invertir en una aspiradora robot fue la mejor decisión ever. Todos los días aspira y hasta he reducido mi alergia. Yo tengo la Xiaomi Mi Robot Vacuum que pedimos por Aliexpress, pero el mercado ofrece ya una oferta de aspiradoras robot para todos los bolsillos. ¿Trastes sin fin? Hacerte de un lavatrastes no sería una mala idea.

3. Busca productos de limpieza que te acomoden

Es común que consumas las marcas que usaba tu mamá. Parte costumbre, parte nostalgia. Yo he estado migrando a marcas de bajo impacto ecológico, que me han dejado muy satisfecha. Una de ellas es Desplastificate que tiene planes de suscripción mensual a domicilio (solo en CdMx por el momento). En Canasta Rosa también puedes encontrar muchas marcas con envío nacional.

4. Pon a la química de tu lado

Hay veces que no es necesario comprar algún producto especializado y basta solo con recordar nuestras clases de química de prepa. ¿Te quedan los trastes oliendo a choquía? (ese olor a huevo). Pon con tu jabón una mezcla de vinagre con bicarbonato de sodio (¡ojo! No lo mezcles nunca con cloro). ¿Manchas de sangre en la ropa? Enjabona y pon agua oxigenada sobre la mancha. También hay reacciones que debes evitar: jamás mezcles pinol y cloro. Es más, jamás mezcles el cloro con nada. Te recomiendo un libro maravilloso de química para el hogar.

5. Date permiso de vez en cuando

Tener una casa limpia es un must para muchos de nosotros. Ayuda al estado de ánimo y a tener menos estrés visual. Además, la higiene es aún más importante por la pandemia que vivimos. Hay veces que el cansancio es masivo o simplemente quieres dedicar tiempo al ocio, y eso está bien. No te culpes si dejaste ropa sin guardar, lo podrás hacer al día siguiente. El descanso es necesario para una vida integral. El ser víctimas del “tengo que ser productivo siempre” nos enferma. Relájate, toma el sol, acuéstate, ponte a hacer absolutamente nada. Eso sí, que tampoco sea de todos los días. Tener una casa organizada da un boost anímico impresionante.

¿Qué tips has descubierto tú?

Xoxo, D.

La nueva normalidad

Mucho hemos escuchado ya sobre las dinámicas de la – ya no tan nueva- normalidad fuera de casa, pero… ¿Y dentro de ella?

Para mi ha sido una fase de reconectar con mi hogar y verdaderamente habitarlo, no solo llegar a dormir aquí. Me di cuenta de esas cosas de las que no era muy fan, pero que eran funcionales (un horrible bote de basura amarillo en el baño). Viéndolo de vez en cuando, meh, pero verlo todo el día, todos los días hizo que me temblara el ojo.

Observa tu espacio con otros ojos

Desde que la pandemia comenzó, empecé a soñar mucho con una casa abandonada que se supone era mía. Las primeras veces iba a recoger solo la correspondencia y a barrer. Yo creo que al menos una vez por semana soñaba con la casa. De repente empecé a limpiar los estantes, luego a arreglar el jardín. La última vez que soñé con la casa, compré y acomodé una vajilla nueva. La casa nada parecía ya a la del principio. Incluso el pasto del jardín era verde. La relación más obvia, es la de poner manos a la obra en casa; en un sentido más introspectivo, esa casa soy yo misma, reconstruirme a mi misma (pero eso será para otro post).

¿Puedo cambiar las cosas? ¡Puedo cambiar las cosas!

1. Pela los ojos y analiza tu casa como cuando analizas la casa de alguien que no te cae tan bien (así sí hasta el mínimo detalle encuentras).

2. Yo fui analizando cuarto por cuarto para no sentirme overwhelmed y que en lugar de querer arreglar, huyera.

3. Cambia esas cosas dependiendo de tu necesidad ACTUAL, no la del pasado, y mucho menos, la del futuro. Yo tenía cosas que me regalaron cuando me mudé (hace casi 10 años) y que no me encantaban, pero el dinero escaseaba. Ahí yo necesitaba las cosas por funcionalidad. Ahora que estoy en un punto muy distinto, mi necesidad es estética: cosas lindas que se coordinen entre sí. Me estoy centrando en darle una personalidad concreta a mi casa, un mood.

4. Si está roto o ya no sirve, sácalo de tu vida, no lo necesitas.

5. Si nunca lo usas, sácalo de tu vida, no lo necesitas.

6. Si lo tienes guardado porque “puede ser útil en el futuro”, ¡¡sácalo de tu vida, no lo necesitas!! Aaah, ¡Cómo nos encanta guardar fregadero y media! Dejar ir es un ejercicio de amor propio. Proyectamos en los objetos – y en la gente- nuestros miedos e inseguridades.

7. A veces no necesitas algo nuevo, solo cambiarlo de lugar. Un acomodo nuevo te da un vibe completamente distinto.

8. Que se te dibuje una sonrisa al entrar a ese “nuevo” espacio. O puedes suspirar. O tu piecito puede hacer “pop”.

9. Disfruta el proceso. Como todo en esta maldita vida, prueba y error. No te frustres (o si te frustras date un break y otro día le sigues) y que sea una actividad que disfrutes. Es TU espacio y todo se vale.

10. Lo que saques de tu vida, y de tu casa, si es útil, regálalo, dónalo o véndelo, según sea tu necesidad. Se vale vender las cosas, no todo debe ser caridad (reconoce tu esfuerzo para adquirirlas) y no todo es dinero (donar y regalar te da una sensación de gratitud muy bella). Seguro algún recién mudado lo agradecerá (y lo mantendrá por 10 años).

XOXO, D.