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Netflix and not chill: la insatisfacción del binge watching

Para mí elegir qué ver se ha vuelto una actividad muy desgastante, tanto, que de plano ya prefiero no ver tv y ahorrarme la frustración.

¿No les pasa que tienen la sensación de querer que todo lo que vean sea el nuevo Breaking Bad? A mí sí, y cuando terminaba viendo algo solo por ver, me quedaba una insatisfacción inmensa. De entrada seleccionar el servicio de streaming: Netflix, Prime, Disney Plus (los que yo tengo).

Muchas veces termino tirando la toalla después de prácticamente 30 o 40 minutos invertidos en elegir programa; si tengo tiempo para ver una película, ya solo me queda el suficiente para ver un capítulo de alguna serie.

Al darme cuenta de que en Netflix hay una categoría de binge watching (maratones interminables), sentí entre tristeza y pena. Quizás no todo lo que hagamos tenga que tener “el” propósito, pero quemar tiempo por quemar me parece una salvajada.

Algo necesario para mí fue el poner reglas al elegir algo:

  • Cuando voy a un restaurante y leo un platillo que se me antoja en el menú, lo dejo de seguir leyendo. Igual al seleccionar un programa.
  • Si en 5-10 min máximo no he encontrado nada, apago la tv y hago otra cosa.
  • Si tengo muchas ganas de ver algo y no sé qué, busco el nombre de alguna actriz o actor y veo lo que salga, así random.
  • Veo 5 minutos de “ese random” y si no me gusta, lo quito (heredado de esa necesidad de acabar de leer un libro que no estoy disfrutando solo por acabarlo).
  • Tener un programa de backup que simplemente me ponga de buen humor aunque lo haya visto muchas veces. Para mí: Seinfeld, Friends, The Office, Mad Men.

Ni tenemos que chutarnos todas las series de moda, ni todo lo que vemos tiene que ser un descubrimiento. Disfrutemos también de ver cosas que hemos visto hasta el cansancio (yo, Beetlejuice y Mean Girls).

Xoxo, D.

Tuve Covid-19 ¿Y luego qué?

Te cuidas, te contagias, aprendes que no puedes controlarlo todo ¿Y luego, qué?

Quiénes son cercanos a mi saben que desde que comenzó esto, he sido extremadamente cautelosa, tanto en guardar aislamiento como en la sanitización de mi casa y lo que entra a ella, rayando en lo obsesivo, he de confesar.

A principios de febrero me contagié. Pese a todos los cuidados hubo algo que estuvo fuera de mi control, y como me dijo una amiga “esto es una pandemia, tú haces lo más que puedes de tu parte, pero no puedes controlarlo todo.”

Ante esta situación ¿Qué pude controlar entonces? El tener atención médica desde el principio, el cuidar mi alimentación, el vigilar mi consumo digital, el prestar atención a cada cambio y síntoma de mi cuerpo y a darle la importancia que merecía al reposo para recuperarme. Digo, ahora ya lo puedo ver así, en ese momento no.

Algo que googlee mucho fue cómo regresar al trabajo después de la incapacidad. No encontré nada. Yo buscaba tips, experiencias personales, un algo, y como no lo hallé, decidí escribirlo, mes y medio después de mi contagio.

Lo más importante para mí, y complicado, fue el tenerme paciencia. Al menos en mi caso, después de recuperarme, mi cuerpo no está en las mismas condiciones que antes de enfermar: soy más lenta, menos ágil mentalmente y me canso más rápido. Una de mis secuelas es que olvido palabras o pierdo el hilo en conversaciones (ya cada vez menos, pero aún) y eso me frustraba mucho. Me ayudó el ser transparente con mis compañeros de trabajo y decirles tal cual “se me olvidan las palabras, ustedes ayúdenme”. No hay por qué fingir que todo es igual. Llegué a cancelar juntas porque me sentía agotada mentalmente y me cansaba de hablar mucho.

Algo que aprendí, es que como muchos ya pasaron por esto, empatizan contigo cuando dices “me pasa esto”, y ellos mismos te apoyan y te dan consejos de su experiencia. Es muy importante dejarse ayudar, sobretodo quiénes tenemos tendencia a querer hacerlo todo.

No te exijas de más. Tu cuerpo te va a ir diciendo hasta dónde. No regresé de tiempo completo, la primer semana estuve como medio tiempo porque quedaba exhausta. Descansar mucho también ha sido vital para mí: dormir más temprano, tener siestas, lo necesario para reponer energía.

Me deshidrato con más facilidad, me apoyo de sueros de vez en vez. Elige lo que es verdaderamente más importante. ¿Para mí? Era ver a mis papás a quienes no veía desde noviembre, así que en cuanto fue seguro, con todo el cuidado fui a verlos y a disfrutarlos inmensamente.

He procurado estar saliendo a caminar, y aunque no puedo ir tan rápido como antes porque me agito con mucha facilidad, cada día puedo un poco más. El primer día caminé solo como mil pasos, con descansos intermedios; mes y medio después, ya puedo caminar como 3 km de forma continua.

Tú eres lo más importante, busca sentirte y estar bien, lo que eso signifique para ti. Date permiso de sanar física y mentalmente.

Xoxo, D.

Controla los ataques de pánico

¿Qué te pasa cuando tienes un ataque de pánico? Y cómo vivir con ellos sin que sean una pesadilla

He pasado por muchos ataques de pánico desde que tengo 17. Era tan común para mi, que aprendí a leer los síntomas. Esto me ha permitido:

1) Saber que estoy teniendo un ataque y que no voy a morirme (porque así se siente)

2) Utilizar técnicas de respiración para disminuir los síntomas. Hay un ejercicio de visualización en el que respiras al mismo tiempo que dibujas un cuadrado con tus dedos. En cada borde inhalas o exhalas y lo realizas por un par de minutos. Hay otra técnica en la que describes 5 objetos que observas, 4 sonidos que escuchas, 3 olores, 2 texturas y 1 sabor que sientes.

3) Tener un plan de emergencia por si los ejercicios fallan. Usualmente cuando siento los síntomas de “no retorno”, tengo de 10 a 15 minutos antes de entrar en crisis. En ese tiempo identifico algún hospital cerca. Si estoy acompañada, explico que estoy por tener un ataque de pánico fuerte y que necesitaré de su ayuda para repetirme que respire y que pasará pronto.

¿Cómo llevó mi vida con ataques de pánico?

En mi vida pre contingencia, había veces no podía ir a algún evento social. Me venía la sensación de que algo muy grave ocurriría si iba. Cuando sentía eso, no me obligaba a ir. El cancelar un compromiso me ayudaba a bajar la taquicardia. La regla aquí era no permitir que sucediera siempre. Obligarte a salir es importante para comprobar que solo es tu ansiedad. Sobretodo en esta época en la que se suma la necesidad de la sana distancia.

Tip de oro: Si vas a cancelarle a alguien importante para ti, explicar por lo que pasas ayuda a evitar malos entendidos (y te sigan invitando). Es difícil, sí, pero aligera la carga de tus emociones. La gente que te quiere lo entenderá y seguirá ahí para cuando pase la racha.

Date permiso de sentir

Construí la imagen de ser una persona muy fuerte por lo que me cuesta mucho hablar de mis emociones. No suelo llorar en público y hasta me cuesta hacerlo en privado. Cuando necesito hacerlo, veo series o películas lacrimógenas que me dan el pretexto. Llorar te permite hacer catarsis y te limpia el alma.

Si es algo ya recurrente, busca ayuda

Conforme fui creciendo, aprendí que los ataques de pánico son más comúnes de lo que creemos, pero muchos no saben que lo padecieron. Si comienza a sucederte con cierta regularidad, es importante buscar ayuda, de preferencia psiquiátrica (no, no son loqueros, quita esa idea absurda).

¿Cómo sabes que es un ataque de pánico?

Hay varios recursos online que te permiten conocer los síntomas. Yo he tenido de todo tipo: taquicardia, hormigueos, hipertensión, dolor punzante en el brazo (tipo infarto), sensación de que vas a morir… hasta parálisis facial y vómito. Sí, es algo HORRIBLE, pero con técnicas adecuadas y ayuda profesional, se puede controlar.

Xoxo, D.