Capitalismo artístico: del ‘posmo’ al ‘fomo’

Cuando estudiaba la maestría, conocí a Gilles Lipovetsky, un personaje obligado para los medios digitales como Focault para la Comunicación. Él es uno de los filósofos de la actualidad que ha dedicado su vida a estudiar la posmodernidad, lo ‘posmo’ pa’ los cuates, y la hipermodernidad.

Con él comencé a analizar con más detenimiento el consumo como una obra artística, en el que el proceso de compra se conviertía en un teatro: montajes de luces y escaparates, coreografías de clientes y vendedores, generación de ilusiones y sensaciones; el centro comercial es un escenario inmerso en nuestra vida cotidiana, y el ecommerce, tampoco está excento de esto.

En la época en la que nos encontramos, la estética y el diseño son parte fundamental de toda actividad humana. La competencia originada por el hiperconsumo se ha enfocado fuertemente a lo sensorial; el diseño como profesión se ha diversificado más allá de lo gráfico y de lo tangible: diseño de emociones, diseño sensorial, experiencia de usuario, diseño web… La estética moviliza y apela a los placeres y a las emociones.

Una pregunta clásica en la escuela de diseño es si el diseño es arte; hoy en día la búsqueda de la esencia del objeto, su origen funcionalista, se subordina a una utilidad poética y hasta narrativa. Hoy queremos que todo nos cuente una historia, que tenga una personalidad y un alma, desde un collar hasta ir al banco.

La tendencia de fotografiar o tomar una selfie, en momentos de caos, como algún desastre natural o una desgracia, trae también en sí está necesidad narrativa. Dice Lipovetsky “Hay una belleza en el desastre, estetizamos los cataclismos”. Y sí. Creo que de cierta forma, la narrativa también habla de esa necesidad de formar parte, de que no tengamos ese FOMO. (Fear of missing out, algo bien interesante que se ha intensificado con las redes sociales).

Y ese FOMO también se percibe en la producción del arte. Aquí no quiero entrar en debate con que si los filtros de Instagram son o no herramientas artísticas, lo cierto es que la gente que usualmente no participaba en actividades artísticas, hoy en día lo está haciendo: tomando fotografías, haciendo videos, aprendiendo a modelar en 3D, investigando sobre arte NFT.

Ahora más que nunca debemos cambiar la mirada sobre la educación artística para adquirir esa sensibilidad y aprender a disfrutar. Esa conversación de lo que es alta cultura o baja cultura está muy choteado. Tú disfruta tus memes y de crearlos.

Recuerdo en mis clases en la universidad cuando me explicaban que la esencia del diseño no era crear un objeto bello, si no, funcional. Con el pasar de los años yo misma me repetía esta frase a la hora de crear algo para evitar elementos no necesarios. Que el pasillo de una tienda tenga una agradable fragancia no altera su función, sin embargo ese elemento no necesario se agradece y se valora en la experiencia que genera.

Xoxo, D.

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